jueves, 19 de mayo de 2011

LAS PECADORAS, de Maria Isabel Sanchez

LAS PECADORAS
de Maria Isabel Sánchez






Debo reconocer que Las pecadoras me ayudó a comprender lo que yo sospechaba: las mujeres nos llevan años luz de ventaja. Tienen un pensamiento infinitamente más complejo que nosotros, una imaginación prodigiosa, ratones tan veloces como para correr en Indianápolis, y mucha astucia para guardar bajo siete llaves sus secretos. Las mujeres que lean el libro de María se van a sentir identificadas… y descubiertas. Pero no del todo. Porque María es mujer… y ella también  guarda celosamente sus malos pensamientos, aunque en muchas partes del libro se le escapan sin darse cuenta. Los que sepan leer entre líneas podrán descubrir algunos.
Y nosotros –pobres de nosotros- seguiremos desvelándonos por conocerlas, y a la vez, siempre tendremos la excusa perfecta para justificar que no podemos cumplirles todos sus deseos: ¡no las entendemos!
                          Rolo Villar (prólogo)

Las mujeres difícilmente cometamos el error de decirlo todo. Y siempre nos preguntaremos: ¿es bueno que nuestra pareja lo sepa todo sobre nosotros o es mejor que cada uno conserve ciertas intimidades en zonas privadas? A veces decimos pequeñas mentiras o medias verdades u ocultamos cosas por diversos motivos… para darle un poco de humor, un mini manual del usuario para hombres que tienen una “pecadora” a su lado.

¿Qué piensa una mujer cuando dice…?

Sí=No
Lo siento= Lo vas a sentir
Hacé lo que quieras=Me la vas a pagar después
Sé romántico, apagá las luces=Tengo la cola caída
Tenés que aprender a comunicarte=Simplemente tratá de estar de acuerdo conmigo
Decidí vos=La decisión Ya debería ser obvia
¿Tengo la cola caída?=Decime que soy una diosa

Amados varones: ¿nos entienden ahora un poco más?



2 comentarios:

  1. El mejor libro que pude leer!!!!!
    María, mi ídola querida, la mejor!!!
    Gracias por tenerla en cuenta!

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  2. La diferencia no sólo está en la frase de Briggit. Está en la tabla del inodoro, pero fundamentalmente en lo más profundo de su complicado cerebro. Alberto

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